El Arte de Operar

Por Pablo Águila. Consultor Senior en SYM.

En un entorno donde la eficiencia ya no basta, operar con excelencia ya no requiere sólo
de técnica, también de una nueva visión, mentalidad y liderazgo. Hoy, alcanzar el máximo
potencial de una organización pasó a ser un acto que combina método, propósito y
carácter.

Desarrollar un activo a su máximo potencial es la prioridad de todo líder de operación.
Pero este camino no es trivial, requiere de una estructura clara de las palancas de valor
que permitirán a la organización dar ese salto y alcanzar un nuevo estado de madurez.

Todo proceso de transformación comienza con claridad del estado futuro que se desea
alcanzar y el propósito de lo que se busca lograr. También exige conciencia sobre la
magnitud, velocidad y complejidad del desafío en que la organización se embarcará.

En ese trayecto, surge un componente inevitablemente humano: La dimensión
emocional del proceso de cambio. Donde habrá momentos de euforia y éxitos
tempranos, pero también frustraciones y la sensación de que el desafío “queda grande”.

Otro eje central es construir una visión común sobre las palancas de valor y las
acciones prioritarias que generarán más impacto, aplicando el principio de Pareto 80/20,
lo que significa identificar ese 20 % de esfuerzos que produce el 80 % del valor.
A esto se suma el equilibrio entre las mentalidades de cumplimiento y aspiración.

Cumplir, implica asegurar el presente y dar credibilidad, aplicando una mirada Lean que
perfeccione lo que “ya hacemos”. Aspirar, en cambio, es abrir espacio para prueba y error
al aprendizaje, condición necesaria para innovar y desarrollar soluciones “out of the box”,
que crearán el futuro emergente.

Para que ambas coexistan, se requiere una gobernanza capaz de conducir equipos
enfocados en la precisión operativa, junto a otros que experimentan y “se equivocan
rápido, para aprenden barato”, acelerando la evolución hacia la aspiración.
Finalmente, todo líder debe proteger a las personas impulsoras del cambio, aquellas
cuya energía sostiene la transformación y que enfrentan la incertidumbre de construir un
futuro, aún desconocido.

Hablamos de “arte” porque navegar con éxito para todos estos desafíos, requiere de
carácter, sensibilidad y capacidades diferenciadoras, que los grandes líderes de nuestra
industria han desarrollado a través de sus experiencias de éxitos y fracasos.
El arte de operar no está solo en alcanzar resultados, sino en hacerlo mientras se
construye una organización más consciente, resiliente e inspirada para ir siempre por
más.

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