¿Cómo seguir?

Han pasado casi dos meses de estallido social y no logramos recuperar la paz, lo que tiene muchísimas consecuencias negativas en diferentes dimensiones y que a estas alturas son muy graves. ¿Cómo seguimos? Se han generado muchos diálogos en los que la ciudadanía ha podido ir expresando su malestar, sin embargo, pareciera que nada cambia.

Sería interesante poder tener todos esos diálogos sistematizados para hacerse cargo de lo allí planteado, que es el sentir ciudadano. Al interior de las empresas se observa lo mismo, diálogos con los trabajadores y la disposición de los empresarios a escuchar, predominando la reflexión personal sobre nuestras responsabilidades y los compromisos que podemos asumir para generar un cambio. Lo anterior, más allá de los beneficios de haber hecho la catarsis y lograr algunos acuerdos puntuales, parece ir quedando encapsulado en ese pequeño ambiente restringido y controlado. Para entender los efectos, vale recordar las encuestas que muestran que cerca del 80% de las personas encuestadas opinan que las empresas tratan mal y abusan de sus trabajadores, sin embargo, en un porcentaje similar, también opinan que la empresa en la que trabajan no es así.

Necesitamos seguir dialogando con apertura de nuestra mente y corazón para que, en una escucha empática, podamos entender lo que sucede desde lo profundo. Pero este tiene que ser mucho más amplio y tiene que tener por objeto producir cambios, generar acciones y/o proyectos que contribuyan a mejorar el ecosistema. Las empresas no pueden limitar el diálogo a sus trabajadores sino que tienen que extenderlo a cada uno de sus stakeholders y generar también diálogos más amplios con el conjunto de ellos.

Hoy este diálogo debe ser un mecanismo de construcción de una visión compartida del ecosistema que formamos, donde la empresa no es el centro ni el gestor de todas las iniciativas, sino que un actor más que aporta con todas sus capacidades,  al igual que el resto de los actores, a generar actividades y proyectos que contribuyan a dar mayor bienestar. Este tipo de relacionamiento requiere de abandonar la soberbia y abrazar la humildad, de abandonar los prejuicios y dejarnos sorprender por los demás, de privilegiar el bien común y el valor de las personas. Como Symnetics creemos que estos espacios de conversación permiten construir un proyecto futuro de empresa, pero también de país, con una visión establecida, objetivos y valores comunes.

¿A qué le tienen miedo los empresarios y ejecutivos que no lo han hecho aún si de esto venimos hablando desde hace tanto tiempo? Pareciera que estuviéramos esperando que se cumpla el lema de nuestro escudo nacional: “Por la Razón o la Fuerza”.

Ese no es el camino. Estamos en el momento perfecto para explorar y reflexionar sobre las posibles evoluciones del entorno y atreverse a abandonar viejos paradigmas para emprender diálogos horizontales y de confianza con todos. Es más, debemos -entre todos- buscar caminos para hacernos cargo de las demandas y/o  necesidades que se desprenden de dichos diálogos.  Este tipo de instancias implican escuchar, pero también asumir responsabilidades.

Se debe aprender a hacer organizaciones de una forma nueva, con una mirada hacia el nuevo ciudadano 2.0. ¿Cómo seguir? ¿En qué fijarnos? Propósito; Personas; Bien Común. Porque si logramos construir un sueño compartido por cada uno de los actores, podremos también involucrarlos a todos ellos en su construcción y así hacerlo posible.

Ignacio Cruz Zabala, Director Asociado Symnetics

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